Últimamente se ha observado que existen cada vez más casos de apatía y de desinterés dentro del aula. La poca voluntad por parte del alumnado, el poco empeño que dedican al
estudio es preocupante. Dejar los deberes para el último momento, hacer
copy-paste de Internet.
La apatía conforma así un estado de sustracción, de ocultamiento, de supresión de
estados emocionales, apareciendo como una sensación de vacío, de
ausencia,...
Muchas veces los estudiantes se sienten como robots, que les están metiendo a presión conocimientos que ellos mismos no encuentran utilidad ninguna. El profesor muchas veces no es consciente de la importancia que tiene el considerar al alumno y valorarlo como ente pensante. Así, avanzar hacia un
aprendizaje que le sea útil y no mecanizado.
Con ello yo me pregunto: ¿Qué está pasando? ¿Por qué los estudiantes se encuentran en este estado
de apatía? Creo que parte de esta respuesta se relaciona con que los
alumnos y alumnas no le encuentran sentido a lo que realizan, a lo que aprenden. No sienten que los conceptos que se les enseña les serán útiles el día de mañana.
Es por ello que no pueden dejarse vencer por la apatía, hay que generar
instancias en las cuales el estudiante cumpla un rol más activo y no se
desencante. Buscar formas de hacerle más participativo en su enseñanza. La ley actual de enseñanza dice que el alumno debe "aprender a aprender" pero se le debe guiar, motivar, orientar y animar en el proceso para que no se desvíe. No se debe dejar que la apatía y el aburrimiento se trasmitan de un alumno a otro, de los
alumnos a los profesores, de los profesores a los alumnos y la
institución contagia a todos.

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